Según el reconocido psiquiatra
suizo Enrique Pichon-Rivière (1975) un grupo “es un conjunto restringido de
personas que, ligadas por constantes espacio temporales, el cual, articulado en
su mutua representación interna, se propone en forma implícita y explícita una
tarea que conforma su finalidad, interactuando a través de complejos mecanismos
de asunción y adjudicación de roles” (p. 8) No todo conjunto de personas es un
grupo, la diferencia es que en un grupo se articulan por una tarea en común y es un espacio en el que se cada individualidad
se inserta en el colectivo, en donde existe un sentido de pertenencia para cada
integrante. La heterogeneidad de las historias y de los conocimientos permite
tener diferentes resonancias, distintos estilos.
Dicho autor también señala al grupo
como un conjunto humano con un sistema de relaciones particulares donde operan
determinantes sociales, cosmovisiones individuales que necesariamente
confrontan, cargas afectivas que se depositan y circulan entre los integrantes,
formas de comunicación que facilitan u obstaculizan la formación de vínculos y
la existencia de un proceso mediante el que un conjunto inicial de individuos
deviene grupo. De esta manera los alumnos de un curso pudieran organizarse en
grupos para mejorar su sistema aprendizaje.
Cuando los estudiantes se reúnen
en grupo puede de esta manera aumentar su nivel y que el resultado resulte
significativo para cada miembro del grupo. En la educación tradicional se ha
dado a llamar este aprendizaje grupal como aprendizaje cooperativo. La
definición más directa de aprendizaje cooperativo que provee Smith (1996) es “la
utilización en la enseñanza de pequeños grupos para que los alumnos trabajen
juntos con el fin de maximizar el aprendizaje tanto propio como el de cada uno
de los demás (p. 71). En el aprendizaje cooperativo, afirma Cranton (1996) “el
profesor conserva el tradicional doble papel de experto en la asignatura y de
autoridad en el aula. El profesor
prepara y asigna las tareas de grupo, controla el tiempo y los materiales y supervisa el aprendizaje de los alumnos
observando si éstos trabajan en la tarea asignada y si los procesos de grupo
funcionan bien” (p. 76).
Este tipo de aprendizaje
cooperativo se usa mucho en aula, es cuando el docente asigna un trabajo grupal
(el grupo se divide la tarea, cada uno investiga por su lado, y uno de ellos es
el que compacta e imprime el trabajo), las Exposiciones y los talleres en
clase; el mundo docente se enorgullece porque puede decir que es una educación
andragógica cuando lo usa en el ambiente universitario y no pedagógica (como se
estila en primaria).
La experiencia en mi caso, debido
a la actual influencia de la red de redes internet y sitios especializados en
compartir trabajos tales como buenas tareas, memorizar, rincón del vago,
monografías, etc. Los alumnos no
interpretan lo que investigan sino que para ellos investigar para el trabajo,
exposición o taller, se basa en cortar y pegar el trabajo de otro (plagio) y no
se toman la molestia ni tan siquiera de leerlo y se convierte en una mecánica
de cumplir con el objetivo e incluir a los panas en los trabajos, por tanto el
efecto cooperativo no se registra y el aprendizaje significativo no se produce.
El aprendizaje colaborativo por
su lado, se basa en supuestos diferentes y tiene origen en el constructivismo
social. Matthews (1996) afirma que “El aprendizaje colaborativo se produce
cuando los alumnos y los profesores trabajan juntos para crear el saber… Es una
pedagogía que parte de la base que las personas crean significados juntas y que
el proceso las enriquece y las hace crecer.”(p. 101) El Aprendizaje Colaborativo pues se adquiere
a través del empleo de métodos de trabajo grupal caracterizado por la
interacción y el aporte de todos en la construcción del conocimiento.
En el aprendizaje Colaborativo el
trabajo grupal apunta a compartir la autoridad, a aceptar la responsabilidad y
el punto de vista del otro, a construir consenso con los demás. El docente, en el aprendizaje
colaborativo tiene otras funciones: tiene que diseñar cuidadosamente la
propuesta, definir los objetivos, los materiales de trabajo, dividir el tópico
a tratar en subtareas, oficiar de mediador cognitivo en cuanto a proponer
preguntas esenciales y subsidiarias que realmente apunten a la construcción del
conocimiento y no a la repetición de información obtenida y, finalmente,
monitorear el trabajo resolviendo cuestiones puntuales individuales o grupales
según sea el emergente.
Muchas veces, después de una práctica habitual de esta
estrategia, el límite entre lo que corresponde al alumno y lo que corresponde
al docente se desdibuja y es entonces cuando pueden ser los alumnos los que
elijan los contenidos y diseñen en gran parte la forma de encarar la
investigación del grupo. Sobre el tema, Crook (1998)
expresa que el aprendizaje se genera a partir de la combinación de una serie de
principios como: la articulación, el conflicto y la co-construcción.
“El principio de la articulación, que nos interpela en relación a que el valor educativo y cognitivo de esta estrategia de aprendizaje se deriva de la necesidad que tiene el participante de organizar, justificar y declarar sus propias ideas al resto de compañeros, y de la necesidad de su interpretación, es decir traducción cognitiva, para que sea comprendida por sus iguales.
El principio del conflicto, por el que se asume que los beneficios se producen en el contexto de los desacuerdos y de sus refuerzos para resolverlos, desacuerdos que serán de extraordinaria importancia para estimular los movimientos discursivos de justificación y negociación.
El principio de co-construcción, que hace referencia a la significación que tiene el hecho de compartir objetivos cognitivos comunes y que el resultado alcanzado no sea la simple yuxtaposición de información sino su elaboración, reformulación y construcción conjunta entre los participantes.”
En el aprendizaje colaborativo
existen dos conocimientos que se adquieren el conocimiento fundamental que es
el conocimiento básico registrado en el plan y los objetivos del curso o
materia. Y el conocimiento no fundamental que es derivado a través de
razonamiento y el cuestionamiento en lugar de la memorización. Los estudiantes
deben dudar de las respuestas, incluso de las del profesor, y deben ser
ayudados para arribar a conceptos mediante la participación activa en el
proceso de cuestionamiento y aprendizaje.
Así pues se concluye que el
aprendizaje cooperativo tiene como meta trabajar juntos en armonía y apoyo
mutuo para hallar la solución, la meta del aprendizaje colaborativo es
desarrollar personas reflexivas, autónomas y elocuentes, aunque a veces, esa
meta promueva un desacuerdo, a la final el proceso de atender el desacuerdo
afirma o cambia las posturas de los integrantes y enriquece la conclusión final
del grupo.
El aspecto más interesante está
en que para que el aprendizaje colaborativo realmente suceda, me parece que
cada integrante del grupo debe tener una personalidad sólida y bagaje de
conocimientos previos con el cual pueda participar activamente, de manera que
aquellos estudiantes movidos más por la flojera y por la sociabilización sin
aprendizaje (pasarla bien con los panas) pueden ser elementos que afecten
negativamente la dinámica. En tal
sentido las actividades más recomendadas deben ser eminentemente prácticas y no
teóricas, más creativas e informales, y que llame la atención a los jóvenes
(tomando en cuenta sus intereses personales y lo que les guste), de manera que
el aprendizaje colaborativo no es para todas las materias, ni para todos los
alumnos, ni para todos los docentes (porque le exige más en el diseño de la
actividad y tener experticia en entender los intereses de cada alumno).
En el aprendizaje se producen
varios tipos de conocimientos: el conceptual que se refiere a las teorías,
esquemas y conceptos, el operativo que se relaciona con las metodologías y
procedimientos para realizar las cosas y el instrumental que se enfoca en el conocimiento
de los instrumentos disponibles para las diferentes técnicas y metodologías de
esta manera no solo se genera el conocimiento sino también las habilidades.
En el aprendizaje cooperativo y
colaborativo se ponen en manifiesto un aprendizaje que es social, que es el
saber relacionarse, interactuar, expresar ideas, escuchar a otros, dirimir
conflictos, buscar consenso, esto solo se adquiere en ambos aprendizajes pero
es en el colaborativo donde los dos últimos son más frecuentes y pueden
ejercitarse; todo ser humano necesita este aprendizaje social con el fin de
manifestarse en ambientes variados como el familiar, laboral y en la sociedad en general.
El aprendizaje más efectivo tiene
lugar haciendo cosas, basados en una relación o relaciones con otros.
Desarrollar relaciones significativas y útiles, por tanto es otra capacidad
útil y aparentemente central al aprendizaje.
Este aprendizaje incluye la capacidad de manejar las diferencias,
tensiones y conflictos es crucial aunque muchas veces ignorada.
Aquí tiene efecto el concepto de
organización, emerge el líder, se asignan las tareas y responsabilidades, se
critica y valida, y tras iteraciones sucesivas, la organización social
evoluciona y se adapta para realizar el trabajo en forma efectiva, al comprender
cada uno sus capacidades y en qué pueden aportar.
Pero muy aparte de ello, el
aprendizaje debe llevar a una percepción más amplia, más profunda, más rica que
es cuando se logra incluir la reflexión, el desarrollo de una nueva manera de
ver y razonar, y la exploración de nuevas formas de hacer – aprendizaje en
términos de desarrollo de identidad personal y a veces también colectivo. Esto no es solo aprendizaje acerca de
nosotros y nuestro lugar en el mundo al adquirir conocimiento comunicativo,
sino también desarrollar la capacidad de ser más reflexivos acerca de nosotros
mismos, es decir estar dispuestos y ser capaces de cuestionar nuestros
supuestos, comportamiento, modos de aprendizaje y la construcción de nuestro
medio ambiente. Esto es aprendizaje
transformativo.
Éstas dimensiones del aprendizaje
son quizás más borrosas pero no menos importantes, y en mi experiencia son muy
pocos los estudiantes (quizá uno en treinta) que tienen la disposición de ser
agentes activos para llegar a esa meta, con el objetivo fijado y la motivación
adecuada para crear su propio conocimiento, desarrollar habilidades, cambiar su
conducta, profundizar la reflexión y la crítica, generando una nueva manera de
ver el mundo.
Bibliografía
BARKLEY, E.F.,
CROSS, K.P. y MAJOR, C.H. (2007). Técnicas
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CENTRO INTERNACIONAL DE INVESTIGACIONES PARA EL DESARROLLO
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PICHON-RIVIÈRE, ENRIQUE (1975), El Proceso Grupal, Ed. Nueva Visión, Bs. As. Argentina.
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Universidad de Aguascalientes, Ags, MX, en Junio 2005. [Documento en línea]
consultado el 14/07/13 en http://es.wikibooks.org/wiki/Aprendizaje_colaborativo
SMITH, K.A. (1996). Cooperative learning: making
“groupwork” work. New Directions for Teaching and Learning.
Es importante saber que Aprendizaje en grupo es, teniendo presente que existen entre otros un aprendizaje cooperativo, colaborativo o transformativo. Y dependiendo de esto podemos inclusive realizar los instrumentos de evaluación.
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